Amás a tu mascota — pero cada vez que te sentás en el sofá o te vestís para salir, ahí está: pelo en el pantalón, pelo en la remera, pelo que no viste hasta que ya estás afuera.
Y lo peor no es limpiarte vos — es cuando viene alguien a tu casa, se sienta en el sofá y se levanta lleno de pelos. Esa vergüenza ya la conocés.
Con el Guante pasás la mano por el sofá antes de sentarte, por la ropa antes de salir, y listo. Sin pelos. Sin vergüenza. Sin disculparte con nadie.